Noticia sobre el nuevo órgano Blancafort de la Sagrada Familia (Barcelona) y breves reflexiones sobre la organería contemporánea

Quiero compartir con todos los lectores de este blog una noticia aparecida la semana pasada en LA VANGUARDIA escrita por Mª Paz López. Se titula “El Órgano que oirá BENEDICTO XVI”.

“Un órgano construido al pie de la montaña de Montserrat envolverá en música la ceremonia litúrgica que el 7 de Noviembre hará de la Sagrada Familia de Barcelona, un templo dedicado al culto. El órgano que Benedicto XVI oirá sonar a sus espaldas cuando oficie la Misa ante el altar, habrá salido del Taller que regenta, en Collbató, el Maestro Organero ALBERT BLANCAFORT, también autor del nuevo órgano de la Abadía de Montserrat, inaugurado el pasado Abril.
Gaudí no dejó indicaciones sobre cómo debía ser el órgano del Sagrada Familia -explica Blancafort-, y la Junta del Templo me pidió un órgano austero, sin imitar estilos “gaudianos”. Recibió el encargo en Diciembre del 2008 y el trabajo está a punto de ser culminado, en lógica coincidencia con la visita papal. Es un órgano de tubos exentos de mueble, en el que Blancafort ve una suerte de llama que se proyecta hacia arriba en el Presbiterio. Los tubos son de estaño, y el resto de elementos, de maderas y metales nobles, pues un órgano aspira a perdurar.
No es este un órgano de tamaño descomunal, y tiene su explicación. “Como espacio que sonorizar, la Sagrada Familia es enorme, tiene dimensiones considerables, así que ni nosotros como organeros ni la Junta, hemos planteado, de momento, sonorizarla en su totalidad -aclara Blancafort-. Con este órgano sonorizamos el Presbiterio, el Altar y el Coro.” Es, pues, un órgano de acompañamiento para las voces blancas (250 en el primer triforio, junto al Altar) y adultas (en la tribuna lateral caben 1.500 cantores, pero por seguridad, ese día serán SÓLO 650 cantores).
Ese Domingo en que el Papa consagrará la Sagrada Familia “el órgano no será el protagonista, pero tendrá impacto simbólico -dice Blancafort-. Es la primera vez que un órgano nuestro se estrena con una Misa de C onsagración, y en presencia de un Papa, que además tiene fama de apreciar la música.” Aún no se sabe qué organista tocará el instrumento “pero debería ser un organista litúrgico, acostumbrado a acompañar coros de voces, NO UN ORGANISTA DE CONCIERTOS”, razona Blancafort, de 46 años e integrante de una familia con tradición musical.
El órgano que Blancafort ha concebido para la Sagrada Familia consta de dos cuerpos -que suman 1.492 tubos- y de tres teclados, dos de ellos manuales y el tercero de pedal. El órgano tiene 26 registros. La armonización de los tubos se acometerá en las próximas semanas, cuando el órgano esté ya ubicado en el templo.
Como no podía ser de otra manera, hoy en día, este órgano incluye tecnología actual consistente en ordenadores que memorizarán combinaciones de registros y sonidos. Así puede el órgano SONAR SOLO, SIN ORGANISTA. Está previsto que así sea dos veces al día, para que fieles y turistas gocen de la dimensión acústica del Templo. Y es una práctica saludable para el órgano; le irá bien para funcionar.”

Esto es. A mí, así, a vuelapluma, se me antojan unos comentarios:

Resulta curioso que, según se desprende de este y otros artículos periodísticos, el órgano del siglo XXI base su modernidad en los adelantos técnicos introducidos en él y no en sus novedades estéticas. Me refiero a que la introducción de la informática en el órgano está a veces siendo vista como lo que nos va a dar el órgano de este nuevo siglo, del cual, dicho sea de paso, no tenemos ni idea de cómo va a ser. Es como si en 1910 hubiesen preguntado ¿cómo va a ser el siglo XX? Seguramente nadie se hubiera ni acercado a describir lo que fue.

Lo mismo con el órgano. Cuando George Audsley esribió en 1919 su “The Organ of the Twentieth Century“, en el que se decanta por un tipo de órgano ultrarromántico, lleno de fondos de 8′, con múltiples cajas expresivas y con un sistema electroneumático o neumático tubular, no se imaginaba que este tipo de órganos, en menos de una década, iban a pasar de moda en Francia y que en su propia nación de adopción, los Estados Unidos, en tres lustros ese tipo de instrumentos se dejaría de construir, empezándose a construir órganos neoclásicos y a veces, como los de Walter Holtkamp, antirrománticos.  Pero para que ese cambio de estética se produjera, tuvo que haber una traumática I Guerra Mundial que destrozara el orden del mundo hasta entonces y existiera una reacción contra lo anterior. Eso será uno de los tema del artículo sobre OESA en su contexto que estoy preparando. En definitiva, a lo que voy, pensar que el órgano del siglo XXI será el que se construía a finales del XX con una técnica informática nueva en la tracción de notas y registros es relegar la estética del órgano -el órgano, no nos olvidemos, es una obra de arte- y anquilosarla. Igual de ridícula sería la asunción -no real, pero pudo haber pasado- de algún organero español tardobarroco que en 1900 construyera un órgano con Flautado de 13, Violón, 8ª, Tapadillo, 12ª, 15ª, Lleno y trompetería a discreción y dijera que se trataba de un órgano muy moderno porque lo había hecho con sistema neumático tubular -sería grotesco encontrarse algo así-. Demos tiempo al tiempo, veamos por dónde va el siglo XXI y eso nos irá dando el tipo de órgano. Quizás ¿quién sabe?, se produzca un revulsivo por lo que sea y volvamos a los órganos de Audsley para tocar música herioca wagneriana.

George Audsley

George Ashdown Audsley (1838-1925), un arquitecto que es más conocido por sus aportaciones a la organería (qué cosas). Escribió el monumental “The art of organ building” en dos tomos (considerado por algunos uno de los libros de organería más pedantes que existen), “Organ Stops and their artistic registration” (bastante menos interesante que el anterior y contiene información errónea) y “The organ of the Twentieth Century”, donde describe órganos superorquestales, llenos de cajas expresivas y divisiones colocadas por todo el edificio, consiguiendo notables efectos sonoros.

Otra consideración sobre ello: los órganos alemanes, franceses e ingleses que pretenden ser “universales” (aunque un órgano universal es algo bastante imposible) cada vez vienen con más recursos románticos (veanse los Klais, por ejemplo, que no pocas veces ofrecen un coro de fondos de 8′ romántico en el Teclado Principal bien definido), mientras que los españoles en general, hasta hace muy poco, en modelos grandes, tenían un teclado expresivo aislado con algunos juegos románticos e hileras agudas (un poco al estilo OESA) mientras que la disposición de los otros teclados era francamente neobarroca; en modelos pequeños, se contentaban con poner una Celeste y Gamba y/o un Fagot y oboe en el Positivo. De unos poquísimos años a esta parte se está viendo un pequeño cambio en algunos organeros, quizás influencia de los instrumentos nuevos de otros países europeos o por la restauración de órganos románticos. (En el órgano de Elche, de G. Grenzing, por ejemplo, ya hay una Flauta armónica 8′ en el Órgano mayor).

Uno de los órganos españoles más innovadores, o que por lo menos se ha presentado como tal, es el que ha llevado a cabo Albert Blancafort para el Auditorio de Tenerife. Es muy sintomático que su inauguración haya sido llevada a cabo por Wolfgang Seifen, considerado uno de los mejores improvisadores actuales. El problema mayor ahora es que un órgano, prácticamente siempre, se concibe para interpretar repertorio ya escrito. Los antiguos -el caso más interesante quizás sería Cavaillé-Coll- creaban órganos nuevos, que rompían con lo anterior porque asumían que se iban a crear nuevas obras en consonancia con las ideas estéticas y los valores de la época. Con Cavaillé-Coll y sus órganos nació la nueva escuela de órgano francesa, que partiendo de Franck, llega a Messiaen y hoy tiene dignos representantes con organistas como Daniel Roth. Si hoy innováramos tanto, tendríamos un órgano muy problemático, pues el repertorio no tendría buena cabida en él. Cosas así se han hecho en Alemania y Francia. Uno de los órganos estrella de estas innovaviones es el de Sinzig, en Alemania: http://il.youtube.com/watch?v=ci5rW9reO9k&feature=related y como pueden ver, cualquier intento de hacer timbres que recuerden, en este Stanley, a un órgano inglés del XVIII es un intento vano: lo que hay que hacer es “reorquestar” la obra sin evocar lo histórico. Pueden escuchar algunas de las raras mixturas que este órgano posee, como el Oberton, una especie de Címbala agudísima con hileras con cuartas y segundas, si mal no recuerdo, que parece unas campanillas. Volviendo a Tenerife, la disposición no es del todo desusada ( http://www.orguesblancafort.com/tenerife.html), aunque también posee sus peculiaridades, como el I dividido en dos coros (Órgano Mayor y Gran Coro, cosa similar a lo que hace Cavaillé-Coll en Notre Dame de París y San Sulpicio). Lo más importante de este órgano a mi juicio corresponde más bien a las posibilidades que posee desde la consola de poder agrupar con libertad los cuerpos sonoros en los teclados a voluntad, algo, por cierto, ya hecho por Robert Hope-Jones (a quien dedicaremos un artículo), Wurlitzer y otros a principios del siglo XX gracias al sistema eléctrico. La idea de distribuir grupos de juegos por diferentes cuerpos sonoros por una sala y conectarlos con libertad en una consola se hizo en los órganos de cine y los ultrasinfónicos de los años 10 y 20, de los que Audsley era un defensor a ultranza. En Tenerife vemos una reinterpretación en clave contemporánea de ese estilo de órganos, en el que los colores vienen dados más por hileras de armónicos (docenas, quincenas, decimonovenas, séptimas, mixturas variadas, la corneta desdoblada de flautas armónicas del Solo) que por la variedad de juegos de 8′ como pasaba en el órgano de los años 10 y 20.

Hope Jones

Robert Hope-Jones (1859-1914), uno de los organeros más excéntricos que han existido. Ingeniero telefónico, gracias a su formación construyó el primer órgano completamente eléctrico (con consola móvil) en 1889. Inventivo siempre, rehizo el órgano de cabo a rabo: nuevos registros, armonizaciones con elevadísimas presiones de aire, un sonido más orquestal (según un escritor inglés “el creador de los sonidos más grotescos jamás salidos de un órgano”) y, gracias a sus sistema eléctrico, concibió instrumentos con divisiones por toda la sala, para crear efectos sonoros. Esas divisiones, que agrupaban registros por sonidos orquestales (cuerdas, viento madera…) se conectaban con una consola en los teclados que en intérprete quisiera. Algo como lo que ha hecho G. Blancafort en Tenerife. Quién nos iba a decir que quizás el futuro del órgano iba a estar en sus excentricidades detestadas por neoclásicos y neobarrocos. (Jordi Alcaraz, en su libro “El órgano” dice de él que es el autor de los peores órganos construidos por un organero profesional). Su diseño derivó luego en el órgano de cine. Aquí lo vemos en una de las consolas eléctricas de su invención, con temas que luego aparecen en otros órganos del siglo XX, como las uñas para los registros y los teclados inclinados según ascendemos por la consola. 

Este órgano de Tenerife, ¿es un manierismo caprichoso o es algo visionario? Sólo se podrá responder a esa pregunta dentro de décadas; de momento, lo que a mí más dudas me ofrece, por cerrar estas reflexiones y volver al inicio, es la electrónica que el instrumento lleva como parte constituyente de él. Todos sabemos que la electrónica (que no lo eléctrico, hay órganos de transmisión eléctrica de los años 30 en Francia que con poco manteniemiento fuencionan felizmente) tiene fecha de caducidad próxima. ¿Habrá que reconstruir este órgano de tenerife en 30 años? Blancafort ha hecho este órgano de manera electrónica por intentar hacer que el toque sea sensitivo, como en una transmisión por barretas. Estos componentes electrónicos del órgano todavía están poco probados y uno de los principales suministradores de este tipo de materiales a los organeros, la alemana Otto Heuss, dice que se usen con cuidado. Por otra parte, el hombre postmoderno desconfía del progreso y de las máquinas. Quizás el órgano, por su mezcla de arte y artesanía sea un refugio para huir de esta tecnología nueva que nos invade. En Estados Unidos ya hay organeros (Brombaugh sería el más conocido internacionalmente) que asumiendo esto hacen exquisitas copias de instrumentos barrocos europeos (de la escuela de Hamburgo principalmente) donde no tienen cabida las nuevas tecnologías. ¿A dónde irá el órgano del siglo XXI?

Y por último, resulta divertidísimo ver lo mucho que llama la atención a la gente el asunto de que el órgano toque solo, cuando ya desde el XVI -y posiblemente antes- hay órganos para tocar con el teclado y también para que suenen sin organista. Lo que vemos hoy con ayuda de la infomática se hizo hasta el XIX con medios mecánicos, en el XIX y principios del XX, con electroneumáticos y neumáticos y hoy, electrónicos.

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Acerca de villaumbrosa

Dilettante y excéntrico, interesado por las ideas estéticas, postromántico fuera de época, todo eso se podría decir de mí. Dentro de ese interés por las ideas estéticas, está mi mayor afición, el órgano de tubos y su música. En este blog iré compartiendo las cosas que más interesantes me parezcan (siempre asumiendo un grado de subjetividad) sobre el Rey de los instrumentos. De todas formas, ya advierto que me encanta empezar hablando de una cosa y, relacionando, relacionando, acabar hablando de otra muy distinta (lo que se conoce como "irse por los cerros de Úbeda").
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8 respuestas a Noticia sobre el nuevo órgano Blancafort de la Sagrada Familia (Barcelona) y breves reflexiones sobre la organería contemporánea

  1. Jose Mª dijo:

    Buenas , los primero felicitarle por el blog, me ha parecido muy interesante. Desde hace algunos años realizo las funciones de organista parroquial en mi localidad.Como usted conocerá , no es muy común encontrar a personas que desempeñen el mismo cometido.De esta forma, me gustaría mantener contacto con usted para compartir impresiones sobre obras e instrumentos.
    Un Saludo.

  2. Javi.-Landaren dijo:

    Añado este artículo sobre la arquitectura acústica que , espero, Juan Luis, le sea muy interesante y clarificador. Al parecer, la intención es colocar CUATRO órganos con lo que el sonido envolvería el templo completo. Habrá que verlo y oirlo.

    http://www.sea-acustica.es/Buenos_Aires_2008/a-007.pdf

    No conocía la obra de F.Civil. He escuchado la Salve cantada por los niños de Montserrat con atención. Es la enésima vez que me decepcionan. Procedo del mundo coral y pertenezco al mundo coral. He escuchado en directo varias veces a los niños y no son lo que eran. Están distraidos, ausentes, cansados, cantan por inercia, no hay pasión. Me han gustado más las chicas brasileñas. Eso no quita para que cada vez que canto el Virolai, me emocione aunque no sea catalán.

  3. villaumbrosa dijo:

    Pues no sé si será telepatía; lo que resulta es que, buscando música de autores españoles del XX que se adapte a las características del órgano neoclásico, es decir, que permita sacar timbres “antiguos”, como Cornetas o mixturas o flautas con un sonido mas neoclásico, cosas que no permiten algunos de nuestros amigos del Motu, que hacen obras que se adaptan mucho mejor al élan de los órganos románticos o postrománticos -por ejemplo, los varios Ofertorios de Sancho Marraco que usted, Joaquim, tuvo la bondad de remitirme hace unos meses, están bien, son hermosos, pero en mi órgano sencillamente no suenan bien (luego hablaban de órganos universales de esa época, hay obras que en esos órganos universales no suenan bien, para esos ofertorios de Sancho Marraco se necesita una armonización con registros de fondo mucho más cantantes y coloristas, con lengüetas románticas de conjunto, que tiñan esos fondos, que los del órgano neoclásico, que consigue el color algo menos por variedad de fondos y más por combinaciones de armónicos como Nasardos, Quincenas o las distintas mixturas)-, pensé en que tenía abandonados a los músicos catalanes. Ya me ha avisado usted alguna vez de que muchos son muy endebles, pero puesto que hace tiempo me llegaron buenos comentarios de Escalona sobre Civil y creo recordar que usted alguna vez me habló de él también elogiosamente, me acordé de repente hace unos días de él -igual sí que hay telepatía, pero un poco retardada, quizás sea una telepatía neumática tubular mala- y me he comprado el libro a ver si su música se adapta al órgano que tengo o es más bien sólo para órgano romántico. Y así, además, conozco a este autor tan elogiado.

    Es curioso. Hay autores del Motu que quedan muy bien y otros que fatal. De Guridi todo queda bien (tampoco es sorprendente, compuso su tríptico del Buen Pastor para el OESA más grande, el de El Buen Pastor), incluso sus obras de juventud, cuando ni se pensaba en que iba a existir la estética neoclásica. Luis Irauarrízaga, que tiene cosas maravillosas en sus triludios inacabados de órgano, también queda bien, yo creo que porque es muy alemán. Torres, sorprendentemente, también suele quedar bien. Martín Rodríguez, a ratos, sobre todo cuando se pone neoclásico componiendo y hace fugas y cosas así, Beobide y Urteaga, lo mismo, etc. Es cierto que en España no hubo figuras como Langlais u otros similares, porque cuando llegó el Vaticano II, lo tiraron todo y sólo algunos como Miguel Manzano o Juan Alfonso compusieron obras de formato litúrgico -en cuanto a Manzano, sus “Cinco glosas a una loa” está pensadas para el concierto, como el propio autor menciona en el prólogo, un poco apesadumbrado por no poderse hoy hacer obras de órgano para la liturgia, pues no suelen tener cabida, pero cada una de las glosas se puede tocar en un momento de la liturgia con muy buen resultado y haciendo cosas coherentes, no se olvide que el tema es religioso mariano-, pero algunas figuras del Motu, unidas a estas más modernas, nos pueden dar un corpus de obras “litúrgicas” para órgano neoclásico. Hay otras obras, como el Tríptico Cervantino de Ángel Oliver, que me regalaron hace unos meses, que tienen registraciones absolutamente OESísticas, pero, claro, estamos hablando de obras para el concierto.

    Por cierto, preciosa su descripción de Gerona y muchas gracias por los datos y la hermosa Salve de Civil. Su Wagner está en camino, lo que no sé es lo que tardará en llegar por la dichosa huelga.

  4. Joaquim Zueras dijo:

    Este agosto he estado en Gerona un día y he pensado en Francesc Civil. (Juan Luis: ¿usted cree en la telepatía amical?) Estaba a 35 grados a la sombra, y el Ter, más que fluir, era un charco entre tramos de secano. Las casas pintadas que dan al río siguen cuidadas y las callejuelas de la parte superior continúan como un pincel. La tienda de harmonia mundi sigue en esta parte del centro, aunque yo me pregunto si durará. Todo presentaba un aspecto impoluto, provincianamente afrancesado, aunque me di cuenta de que Gerona pierde fuelle, como los niños de la escolanía de Montserrat, y que la expresión se diluye. Me temo que Gerona ya no se muestra tan ufana como antes, ojalá me equivoque.

    Francesc Civil fue organista de la catedral de Gerona y, por alguna componenda del cabildo, pese a ser muy aplaudido, en especial por sus improvisaciones inagotables, se le echó con el argumento de que Civil era un civil (laico), no clérigo. Eso debió de añadir amargura a Civil, tanto más que, para colmo, su hermano y algún familiar fueron asesinados en la guerra por católicos. Civil subsistió tocando en el cine y dando clases particulares.

    Bueno, la Viquipedia nos consuela, citándonos algunos de los premios que recibió:

    http://ca.wikipedia.org/wiki/Francesc_Civil_i_Castellv%C3%AD

    La verdad es que F. Civil no tiene muchas obras para órgano solo, pero su “Díptico Montserratino” ha obtenido cierta fama. Es más prolífico a voces y acompañamiento. Nos dejó en 1990, habiendo nacido en 1895; fue longevo. Su genialidad, en mi modesta opinión, es que mientras que la melodía fluye de manera natural, la armonía se sujeta a modulaciones tan inesperadas como brillantes. Pasarán los años y algún día se le dedicará un disco a F. Civil, porque se lo merece.

  5. Joaquim Zueras dijo:

    De Martorell no conozco nada. De la Riba es irregular. Corre un disco antiguo con paráfrasis suyas sobre villancicos populares catalanes, en que la inspiración no va muy allá, pero he escuchado otras obras en conciertos que me parecen mejores. Y, qué casualidad, hace poco castigué a Antonio a escuchar tres veces la Salve de Civil. A mí me gusta este compositor. Lo que pasa es que los niños son limitaditos de agudos. En el vídeo podrán ver al benedictino que los acompaña con mucha pericia en una consola de OESA:

    (No se olvide de lo mío -Aeolus Wagner- , que me hace mucha ilusión)

  6. villaumbrosa dijo:

    Lo que me falta es información sobre este nuevo órgano de la Sagrada Familia. Según leí en su día, Gaudí había pensado que los órgano estuviesen en el nivel sonoro más alto de la iglesia, por encima de los cantores, y que el órgano se distribuyese entre los pilares del crucero, a gran altura, en el cimborrio, en 4 cuerpos sonoros (lo cual hace pensar si Gaudí estaría pensando en las innovaciones de Aquilino Amezua introducidas en el órgano de la Exposición Universal de 1888, con su órgano de ecos separado del cuerpo general del órgano gracias al sistema eléctrico). Como no tengo datos, no sé hasta dónde se seguirán en la colocación de este nuevo órgano los deseos de Gaudí. Tampoco sé la disposición de este órgano “de acompañamiento” y me gustaría ver en qué ha pensado Blancafort (quiero decir, un órgano de acompañamiento tendrá que tener algunos fondos de 8′ y estoy deseando ver un órgano de Blancafort que tenga algo más que un Flautado y un Violón de chimenea como fondos 8′ del Órgano mayor). En cuanto a su uso litúrgico, supongo que a los que están organizando los eventos no les habrá parecido acorde con el espíritu de este Papa consagrar una iglesia con guitarras y “Alabaré, alabaré -repertir “alabaré” incontables veces- a mi Señor” en estilo hippie años 60, aunque sea lo que a ellos más les guste, y querrán agradar. A ver si en la Diócesis de Barcelona se dan cuenta que esas historias pseudo marxistas de hacer las celebraciones lo más sencillas -llegando casi siempre a lo cutre en en la práctica- posible y pobres es algo que ya está superado y nos hemos dado cuenta de que para algo como es la Misa se necesita un esplendor. Wagner, ni más ni menos, calificaba la Misa como un antecesor de su “obra de arte total”, diciendo que la Misa era un rito que venía de una fiesta en que se llegaba a la obra de arte total para alabar a Dios y sus dramas musicales recuerarían esa idea de fiesta de arte total. Ya saben que las ideas de Wagner son peculiares -como poco-, pero suelen hacerme reflexionar.

    Lo de Santa María del Pi es asombroso; por cierto, caro Joaquim, me he comprado ayer en Boileau -que está llegando a ser nuestra editorial de música preferida- un cuadernillo con obras de Francisco Civil (muy alabado por Josep Mª Escalona por su versión de “El cant dels ocells” organística), otro del P. Robert de la Riba y otro con obritas del P. Antoni Martorell. De este último conozco obras de órgano sobre temas gregorianos y, bueno, tiene muchas influencias de la música de principios del XX (Debussy, Ravel…) y resultan agradables. Ya le diré cuando lleguen los libros y lea las obras. ¿Tiene usted alguna opinión de ellos?

  7. Coincido básicamente con las reflexiones de Juan Luis. Estéticamente nadie se arriesga un pelo, y la tecnología, que debería ser un medio, se convierte en fin.

    Precisamente un templo como La Sagrada Familia, debería haber tenido un órgano más “arriesgado”. Pero bueno, tal como está todo al menos tendrán órgano, pero de su uso litúrgico dudo mucho.

    Lo de Santa María del Pi me quedé a cuadros cuando visité Barcelona, ¡¡que horterada!!

  8. Joaquim Zueras dijo:

    Yo también leí ese artículo de la Vanguardia. Debo decir que a tenor del nuevo disco: “El nou orgue de Montserrat” (Discmedi DM 4861-02) interpretado por Miquel González, he llegado a la conclusión de que la firma Blancafort, en la actualidad, hace órganos correctos. Me hago cargo de que la Sagrada Familia es monumental y de que los tiempos no están para muchas alegrías.

    Dicho esto, incluso me parece demasiado lo fabriado en teoría, porque, hablemos claro: El Santo Padre vendrá, se habrá contratado a un buen coro, se llenará el templo a rebosar y todos se irán. A partir de aquí y conociendo bien la diócesis de Barcelona, ¿para qué servirá el nuevo órgano?:

    1- ¿Para acompañar a cuatro feligreses voluntariosos “Qué alegría cuando me dijeron / vamos a la casa del Señor…”?

    2- Para acoger vi$itas turí$ticas má$ efu$ivamente y con lo de la memoria digitalizada sin el organista, como ya hacen en Santa María del Pi con el Concierto de Aranjuez, interpretado por un guitarrista y un sintetizador de acompañamiento (en el folleto que publicitan no advierten que la orquesta es de mentira, un día les incendiarán la iglesia), todo previo pago y además venden CD´s en el templo del guitarrista y encima te echan si entras a rezar (sic). Lo denuncié al Arzobispado en términos educados, pero no me respondieron -poderoso caballero don dinero- y aún hoy sigue el dichoso concierto.

    3- También existe el riesgo de que el órgano se pudra. No sería el primero; en Cataluña tenemos varios ejemplos notables y ominosos. Se ve que no tuvimos suficiente con los que se perdieron durante la guerra.

    Nos hallamos pues en una encrucijada: Blancafort en el artículo habla de un órgano para la liturgia y yo me pregunto si Blancafort sabe cómo está la liturgia hoy en Barcelona, cierto que una excepción -tal vez la única- es Montserrat.

    En fin, todo sea para mejor.

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