La otra obra maestra de Aquilino Amezua o: el órgano romántico de la Catedral de Sevilla (1899-1903)

Como ya anunciamos, vamos a publicar en este blog algunos artículos y documentos sobre la obra de Aquilino Amezua, relacioándolo con la página de facebook dedicada a su centenario: http://www.facebook.com/pages/Aquilino-Amezua/237168343023255

De esta manera esperamos que tengan más difusión.

Descarga del archivo PDF del “PRESUPUESTO DESCRIPTIVO DE LOS GRANDES ÓRGANOS DE LA CATEDRAL DE SEVILLA” (Aquilino Amezua, 1899):

http://dl.dropbox.com/u/62750921/Presupuesto%20Amezua%20%C3%B3rgano%20catedral%20Sevilla.pdf

Mientras Aquilino Amezua triunfaba en Barcelona con su órgano eléctrico para la exposición universal celebrada en la ciudad condal en 1888 (su “otra obra maestra”), en Sevilla, uno de los pilares torales de la catedral cedía y el magno templo sufría un derrumbe parcial que alarmó a toda España. Los dos grandes órganos del coro, que contaban con sendas exuberantes cajas barrocas debidas a Luis de Vilches y realizadas entre 1724 y 1731, resultaron muy afectados; el del lado de la Epístola, construido por Jorge Bosch, uno de los grandes organeros españoles, entre 1779 y 1793, con tres teclados manuales, 12 contras, 79 medios juegos y unos 3200 tubos, que se encontraba tocando el pilar colapsado, resultó seccionado e imposible de recuperar; el del lado del Evangelio, debido a Valentín Verdalonga, realizado entre 1816 y 1831, con tres teclados, 122 medios juegos de manual y 8 juegos para las contras de 12 notas, estaba ya fuera de uso en el momento del derrumbe del pilar y el suceso lo dejo aún en peores condiciones. Pueden verse varias fotografías del desastre aquí:

http://www.fidas.es/usuarios/mh/MH/MH4%20varios/MH44%20iconografia/440.iconografia.htm

En aquellos momentos era organista de la seo sevillana Buenaventura Iñiguez, a quien se debe un folleto, “Breve memoria sobre los órganos de Iglesia de construcción moderna“, editado en Barcelona en 1895, que es extremadamente laudatorio con Aquilino Amezua, criticando la obra de otros organeros, sobre todo la de Cavaillé-Coll, en la línea de A. Amezua. Sin duda alguna, con la destrucción de los dos instrumentos sevillanos, Aquilino vio su oportunidad de construir otro gran órgano de tamaño semejante al de la exposición de Barcelona de 1888. En el folleto debido a Amezua “La catedral de Sevilla y sus órganos” el propio Aquilino cuenta cómo se dirigió a Sevilla, contactó con uno de los técnicos encargados de la restauración del templo, le dio información sobre su obra y se le permitió visitar y tomar medidas en la catedral para hacer un proyecto de nuevos órganos. Lo que Amezua no cuenta en el referido folleto es que también debió de estar mandando información sobre sus órganos a Buenaventura Iñiguez: en una carta publicada en el anexo documental de la tesis de Esteban Elizondo “La organería romántica en el País Vasco y Navarra”, Amezua da instrucciones a Lope Alberdi para insertar un artículo en los periódicos sobre su órgano de Vera de Bidasoa (1896) artículo que en parte redacta el propio Amezua en la carta, y de enviarlo, cuando saliera publicado, a varios organistas, entre ellos, Íñiguez.

Que Íñiguez fue permeable a los argumentos de Amezua lo prueba su folleto mencionado. Así, Aquilino parece que tuvo vía libre para presentar al cabildo sevillano su magno proyecto de órgano el 15 de enero de 1899. Este proyecto, insertado en el folleto de Amezua “La Catedral de Sevilla y sus órganos” (San Sebastián, 1899) se puede descargar en pdf. en la cabecera de esta entrada.

Si los órganos que sustituyó fueron de los más importantes del órgano tardobarroco español, el órgano de Amezua fue el órgano romántico español más importante. Con sus 70 juegos repartidos en dos cuerpos para 4 teclados manuales y uno de pedal, era un monumento de la organería romántica española.

Pasemos a describirlo: El órgano se dividía en dos cuerpos: los tubos de los teclados I, III y IV (respectivamente, Gran Órgano, Positivo y Recitativo) y los del Pedal se situaban en la caja del lado del Evangelio, mientras que los correspondientes al II Teclado (Concertante), se hallaban en el lado de la Epístola.

Las catedrales españolas, desde el siglo XVI por lo menos, habían tenido los órganos a los lados del coro y se habían colocado muchas veces en número par para así favorecer seguramente la simetría. Pero siempre eran, naturalmente, dos órganos independientes. En Inglaterra, los órganos catedralicios se habían colocado o bien a los lados del coro (pero con el problema de que no podían ser órganos muy grandes) o bien sobre el trascoro, impidiendo la contemplación de la perspectiva de toda la nave central. Para paliar estos inconvenientes, Henry Willis en la década de 1870 empezó, por medio de un sistema mecánico-neumático no demasiado preciso, a construir órganos catedralicios con dos cuerpos situados a ambos lados del coro, siendo los dos cuerpos partes de un mismo órgano manejado desde una consola única (los órganos de las catedrales de Salisbury (1877) o San Pablo de Londres (1872), son ejemplos). Amezua siguió esa idea de hacer que los órganos de los lados del coro fueran un solo instrumento, pero explotó la idea de una manera original: mientras que en sus órganos, H. Willis se había contentado con distribuir las divisiones entre los dos cuerpos de manera que acústicamente resultara lo mejor posible, Amezua distribuyó las divisiones del suyo aprovechándose de la acústica: en Sevilla, la composición de los dos primeros teclados es bastante semejante. Evidentemente, esto está pensado para la estereofonía, cuyo principio es muy conocido: si tenemos una fuente sonora y colocamos en el mismo punto otra de las mismas características, la impresión que tenemos es mucho menor que si el punto se coloca en otro lugar y el sonido de cada fuente nos viene de un lado. En Sevilla, los teclados I y II están diseñados para producir este efecto: dos fuentes semejantes colocadas a distancia, con cual, si estamos en la nave cantral, el sonido nos envuelve, dándonos una impresión aplastante. Esto, Amezua ya lo ensayó en órganos como el de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, pero nunca lo había llevado hasta este extremo. Los otros dos teclados muestran una gradación de sonidos: el I es el teclado de los fondos, mixturas y lengüeterías potentes (varias de ellas en batalla), mientras que el III es más suave y el IV, el más suave e íntimo de todos. Esta gradación puede venir del órgano romántico alemán, en que los órganos muestran un principio semejante. Y al igual que en el órgano romántico alemán e inglés, pero en contra de lo hecho por Cavaillé-Coll en sus órganos sinfónicos, la expresión se confía más bien para efectos con sonidos suaves o mediofuertes.

Mención aparte merece el III grupo del II Teclado, Concertante: la “Imitación cuerda”, con varios juegos estrechos, una Flauta armónica y una Voz humana. Una división de ese estilo, en aquellos tiempos en que Hope-Jones o Audsley estaban con sus ideas de órganos de divisiones orquestales en desarrollo, resulta muy vanguardista (por cierto, Audsley critica a Amezua por la estética de las cajas de Sevilla, ignorando que Amezua ya se las encontró así hechas. No sabemos, a propósito, quién se encargó de la recomposición de las cajas de Luis de Vilches tras el hundimiento de la seo de 1888). Esta subdivisión estaba en expresión por medio de un sistema electroneumático, pero sólo admitía la posición de cerrado o abierto.

Consola del órgano Amezua de la Catedral de Sevilla (1903). Se pueden advertir sus cuatro teclados manuales y los tiradores de los registros. Delante se aprecian los tubos de la fachada de la cadereta en la que se situaba. Se pueden ver también los pedales basculantes para manejar las expresiones de los Teclados III y IV y la subdivisión “imitación cuerda” del II. Fotografía extraída de AYARRA, José E.-“Historia de los Grandes Órganos de Coro de la Catedral de Sevilla”, Dirección General de Bellas Artes, Madrid, 1974

La consola se situaba detrás de la cadereta hacia el coro del lado del Evangelio. Los secretos eran todos de corredera y válvula única, con la registración neumática (o electroneumática para los juegos del II Teclado) y tracciones mecánica, con cuatro máquinas Barker, y electroneumática (debido a la distancia a la consola) únicamente para el II Teclado. En el presupuesto de Amezua que ofrecemos para su descarga se menciona el sistema neumático-tubular para la tracción de los teclados III y IV, pero por el informe de Organería Española de 1972 que se inserta en el libro de J.E. Ayarra “Historia de los grandes órganos de coro de la catedral de Sevilla”, parece que el final se realizó de forma mecánica para ambos. Los bajos de muchos registros estaban colocados en secretillos neumáticos, como es típico de Amezua.

La parte del órgano correspondiente a los teclados I, III, IV y pedalero se inauguró en febrero de 1901, con una prueba en la que Buenaventura Iñiguez tocó e improvisó varias obras para demostrar los timbres del órgano. En el verano de 1902, los registros correspondientes al II Teclado (Concertante) se presentaron en los talleres de Amezua en Pasajes (Guipúzcoa) junto con el órgano construido por nuestro organero para la parroquia de San Marcos de Madrid. En enero de 1903, el órgano se inauguró completo en Sevilla, con un concierto a cargo de Ignacio Fdez. Eleizgaray a partir de obras como Marcha fúnebre y Canto Seráfico de Alexandre Guilmant y otras obras de autores en cuadrados en el Clasicismo o el Romanticismo, entre ellas, alguna del propio Eleizgaray; algunas parecían pensadas para mostrar y lucir ciertos registros del órgano, como la Fanfare de J.N. Lemmens o alguna pieza de Léfebure-Wély para la Voz humana. Para cuidar del gran instrumento, se quedó en Sevilla Blas Beracoechea, oficial del taller de Amezua, que construyó varios órganos por Andalucía siguiendo la escuela de su maestro.

Hace ahora 40 años, el órgano de Amezua, que hasta entonces estaba sin ninguna modificación, necesitaba una restauración por el desajuste de su mecánica y electroneumática, por la acción de roedores y hasta de un terremoto (en 1968) que había afectado a los secretos, produciendo traspasos. Pero en esa época (1972) el órgano romántico era visto como producto de una época decadente por no pocos grandes organistas y lo que entonces estaba de moda era el órgano neoclásico o neobarroco. Así que en ese año, Organería Española realizó una profundísima transformación del órgano, resultando un instrumento que reutilizaba los secretos y algunos juegos y tubos de Amezua (pero concentrándolos en la caja del lado del Evangelio, dejando vacía la del lado de la Espístola), con cuatro teclados que respondían al Órgano Mayor, Positivo, Recitativo y Bombarda, de un carácter neoclásico bastante alejado de la estética original del órgano de Amezua. El sistema se electrificó totalmente. Años después, en la cadereta al coro del órgano del lado de la Espístola, Azpiazu e hijo colocaron una pequeña subdivisión. Actualmente, la Casa Grenzing está llevando a cabo la ampliación del órgano usando la vacía caja del lado de la Epístola. La composición del órgano, sin esta ampliación, puede verse en la página de G. Grenzing: http://www.grenzing.com/organosshow.cfm?id=19&ip=19

En la cadereta hacia la nave lateral del órgano del lado de la Epístola hay un pequeño órgano independiente de Aquilino Amezua de un teclado, regalado por el organero para dar culto a la cercana capilla de Santa Ana.

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Acerca de villaumbrosa

Dilettante y excéntrico, interesado por las ideas estéticas, postromántico fuera de época, todo eso se podría decir de mí. Dentro de ese interés por las ideas estéticas, está mi mayor afición, el órgano de tubos y su música. En este blog iré compartiendo las cosas que más interesantes me parezcan (siempre asumiendo un grado de subjetividad) sobre el Rey de los instrumentos. De todas formas, ya advierto que me encanta empezar hablando de una cosa y, relacionando, relacionando, acabar hablando de otra muy distinta (lo que se conoce como "irse por los cerros de Úbeda").
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6 respuestas a La otra obra maestra de Aquilino Amezua o: el órgano romántico de la Catedral de Sevilla (1899-1903)

  1. José Montllor dijo:

    Me contaron algo sobre la utilización de la caja de un vagón de tren en la restauración del órgano de la catedral de Sevilla….
    ¿Alguien sabe algo sobre esto?

    • José María dijo:

      Sí, por lo visto hay un video, que se encuentra facilmente en youtube, de una entrevista a Ayarra, en el que lo comenta, que el expresivo, al ser tan grande, está metido en un vagón de renfe. Aparte, comenta curiosidades del instrumento, donde se encuentran los tubos de 32 pies y demás, que curiosamente, están tumbados debajo de las cajas

  2. Anónimo dijo:

    las cajas de los órganos tras el hundimiento de 1.888 se reconstruyeron por el artista sevillano (desconocido por casi todo el mundo) Antonio Susillo, con restauración de las tallas que son de Pedro Duque Cornejo nada menos.

  3. Pedro dijo:

    Muy interesante y curiosas estas historias de la evolución de un órgano y cómo el paso del tiempo y las modas lo afectan de un modo u otro.

  4. Germán dijo:

    Hola. Fabuloso blog. estoy escribiendo unas cosas sobre Pau Xuclà, y me preguntaba si no tendría alguna imagen del órgano que hizo para los Agustinos Filipinos de Valladolid.

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