Es la economía, estúpidos, o: de la polémica en torno al nuevo órgano de la Parroquia de Benidorm (Alicante). Argumentos a favor de la organería en tiempos de crisis.

Este blog, que ha ido creciendo muy poco a poco y de forma muy irregular, nació para dar salida a mis inquietudes organísticas a través de impresiones y pequeños artículos. Una vez metido en investigaciones de mayor envergadura, mis intervenciones se han hecho infrecuentes.

Ahora tengo que volver a escribir y no para disertar sobre un órgano o sobre una estética organera, como es habitual en este blog, sino para exponer argumentos a favor de la construcción y restauración de órganos a pesar de la crisis que sufrimos.

Estas reflexiones vienen debido a que en estos días, la prensa está hablando del órgano de la Parroquia de Benidorm, pero no precisamente por él, sino por la economía asociada. A este fenómeno de construcción de nuevas obras de arte se lo considera, por algunos, “superfluo” o “un lujo”. Veremos a ver qué hay de superfluo en esto.

La construcción del órgano la ultima el taller de organería palentino de Federico Acitores. Las características de este órgano las tienen aquí: http://www.orgacitores.com/ficha.php?id=89 Es un instrumento con una estética bastante habitual en las obras que produce este taller: tres teclados, los cuales los dos primeros parecen inspirarse en el órgano clásico de distintas escuelas europeas (mayoritariamente en este caso, la francesa (cornetas descompuestas en ambas divisiones, Cromorno en la Cadereta…), y la castellana (lengüetería de batalla partida), mientras el III manual concentra en expresión juegos típicos del órgano romántico.

Hasta aquí el instrumento. Pasemos a ver la polémica.

Los hechos: El instrumento, que pude visitar durante su construcción en el taller palentino, está a punto de ser terminado de instalar en la iglesia de la población alicantina. Su precio ha rondado los 330.000 Euros, que, según la prensa, han sido sufragados mediante una donación por parte de los asistentes a esa iglesia y destinada desde un principio al efecto de construir el órgano. Pero ahora, debido a la crisis que sufre España, han aparecido voces diciendo que el construir un órgano es un lujo que no nos podemos permitir y que el dinero habría sido mejor darlo para auxiliar a desfavorecidos a través de Cáritas, por ejemplo. Mientras, la Parroquia argumenta que el servicio de Cáritas está cubierto y lo va a seguir estando. Todo este asunto puede seguirse en todas estas fuentes, situadas más bien en contra de la realización del órgano: http://www.diarioinformacion.com/opinion/2012/10/24/ahora-toca/1307883.html  http://www.diarioinformacion.com/benidorm/2012/10/25/gasto-afinado/1308286.html

http://comunidades.diarioinformacion.com/encuestas/iglesia_en_benidorm-56503/392/?oauth_comprueba=1&hash_user=dd29a4147e26ee22a0ac7b8ddb5570b3

Y hasta en la televisión: http://www.cuatro.com/noticias/sociedad/iglesia-Benidorm-330-000_euros-organo-polemica_2_1497855160.html

Mi interpretación de los mismos: Creo que estas manifestaciones son de la tipología de aquellas de “Si la Iglesia vendiera sus joyas, podría acabar con el hambre en el mundo”, porque estamos hablando de cambiar un bien (el órgano en este caso) por dinero para utilizarlo en ayuda a los pobres y ganar –supuestamente- más eficacia. El argumento es falaz, pues, para empezar, muchas joyas que pertenecer a la Iglesia están protegidas por los respectivos estados y no se pueden enajenar. Pero suponiendo que se pudiera, lo que tendríamos sería una buena cantidad de dinero para el corto e incluso plazo y nada para el largo. Habríamos desposeído a la Iglesia de una fuente de financiación de sus proyectos, cual es el turismo, que paga por ver los tesoros que la Iglesia custodia. Gracias a esto la Iglesia tiene una fuente segura y continua de ingresos (aunque pueda tener altibajos), con los que puede ayudar a financiar todas las misiones que posee en países subdesarrollados o Cáritas, por ejemplo, uniéndolos a las subvenciones que para ello percibe, en España, del Estado. No perdamos de vista que la Iglesia, en España, da de comer a más desfavorecidos que el Estado. ¿Hasta dónde podría hacerlo al eliminar esa fuente de financiación?

El proclamar la manida frase “Si la Iglesia vendiera sus joyas, podría acabar con el hambre en el mundo”, indica que no hay un pensamiento económico sólido y a largo plazo del que dice eso.

Y que conste que sólo estamos hablando del sentido asistencial de la Iglesia, porque la Iglesia no es una ONG, nos guste o no nos guste: es una organización religiosa.

Contrargumentando: Decía Gregorio Marañón que a unas realidades hay que oponer otras realidades. Así que actuaremos de ese modo.

-Los cerca de 330.000 Euros del precio del instrumento no se han tirado a la caldera. El órgano ha de ser realizado por un equipo de operarios y su construcción dura un lapso de tiempo. Concretando: los operarios del taller, que son cerca de la decena, y sus familias, pueden comer y estar empleados en este tiempo de crisis gracias a ese trabajo. La organería es una actividad muy específica. El que en España estos artesanos sobrevivan es útil, pues la actividad que realizan es muy minoritaria y, si se perdiera en España, además de perder una rama de la artesanía tan especializada, con lo cual en este país habrá menor variedad de actividades y de formas de ganarse la vida (y seguiríamos con la emigración al resto de Europa de profesionales cualificados, esta vez de técnicos organeros) y las industrias subsidiarias a esta –que existen, como en casi toda actividad productiva- también perderían. Pensemos que un órgano necesita materiales como madera, pieles, estaño, plomo, últimamente hasta ciertos aparatos eléctricos e informáticos previamente manufacturados. Si la organería en España cae en crisis, las demás industrias asociadas (y piénsese en cuántas familias estamos hablando) sufrirán.

-Además, no nos olvidemos de transportistas que acarrean el material desde los puntos de producción al taller de organería, y desde el taller al punto de colocación del órgano, a la hostelería local, que hace su negocio alimentando y alojando a los organeros o a algunos oficios locales (carpinteros, albañiles, electricistas) que también algo trabajan en la instalación del órgano.

Aunque no hemos instalado un comedor con ese dinero, sí hemos dado de comer, aunque sea un poco, a no pocas familias y hemos hecho que se mueva el dinero activando la economía. Hemos ayudado a unos cuantos profesionales a poder seguir viviendo de su trabajo, y quién sabe si ayudando, siquiera un poco, a paliar el paro.

-Y ya tenemos el flamante órgano colocado. Así que, si los fieles y visitantes siguen financiando el proyecto, tendremos una infraestructura para llevar a cabo actividades culturales.

Órgano Ducroquet (1851) de la Exposición Universal de Londres de aquel año

Órgano construido por Ducroquet de París bajo la dirección de Charles Barker destinado a la Exposición Universal de Londres de 1851. En la exposiciones universales del siglo XIX, los adelantos tecnológicos de cada nación estaban representados. Como muestra de estos adelantos, los órganos, cuya evolución y hasta revolución en el siglo XIX fue notoria, tenían buena muestra en tales eventos por su forma de conjugar arte y tecnología. Este que presentamos aquí en concreto mostró en Inglaterra las altas calidades que estaba presentando la organería francesa de la época y abrió las puertas a que, cuando Francia tuvo la crisis asociada a la Guerra Francoprusiana, el fin del II Imperio y la Comuna, los organeros franceses pudieran exportar a Inglaterra, pudiendo seguir gracias a eso con su labor durante aquella época, que, de lo contrario, hubiera sido dura para ellos.

Lo fiduciario de lo cultural: Ahora, podemos organizar conciertos en el órgano, buscando la financiación oportuna (que puede hacerse de muchas maneras) conciertos que dan profesionales a los que les ayudamos, con los conciertos, a desarrollar su carrera artística y a poder vivir de sus estudios, aportando este granito de arena a que, si son españoles, puedan vivir en su país. A modo de anécdota hay que citar que en España es muy común que el público se tome unos vinos tras el concierto, con lo que la hostelería circundante lo agradecerá.

Y no olvidemos que gracias a esos conciertos podemos atraer al templo a gente no creyente que nunca iría allí, pero que quizás gracias a eso, conozca mejor la labor de la Iglesia con los pobres y dé donativos para ello. Incluso puede venir gente de fuera que se tenga que alojar en la hostelería local. Como decíamos antes, el patrimonio de la Iglesia es una fuente de financiación, no sólo para la Iglesia, sino que puede beneficiar a los negocios locales.

Podemos ir más allá: imaginemos que llegamos al caso que, atraídos por esos conciertos, unas personas desean aprender a tocar, en plan amateur, el órgano. Podremos crear una escuela para ello, buscando otra vez la financiación, contratando a uno o varios profesionales a los que se libra del paro o de la inmigración.

Concluyendo: Mucho más, estoy seguro, se podría decir del tema, pero lo que buscamos es algo relativamente breve que dé argumentos a favor del tema de construir órganos o, tomando este escrito y mudando lo que hay que mudar, de otras obras, como restauraciones, etc. Con el dinero que se ha gastado en el órgano no se ayuda a pobres del comedor de Cáritas (tema que además asegura la Parroquia que está cubierto), sino que se ayuda a que profesionales no vayan al paro, no tengan que inmigrar a otros países o simplemente no pasen dificultades. Es de suponer que la Iglesia debe ayudar a todos, haciendo hincapié en los más desfavorecidos, pero también a profesionales que pueden tener problemas económicos.

Y todo esto hablando simplemente de economía. Decía Ramón y Cajal que la civilización es mezcla de arte y ciencia. Quizás para el hombre posmoderno la “ciencia” se ha convertido en “técnica y economía”. Pero no nos olvidemos que el arte, la técnica y la economía están muy imbricados. Así pasa sin ir más lejos en el órgano.

Con que, a nuestro juicio, sí es tiempo de hacer órganos y sí es un gasto afinado.

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Acerca de villaumbrosa

Dilettante y excéntrico, interesado por las ideas estéticas, postromántico fuera de época, todo eso se podría decir de mí. Dentro de ese interés por las ideas estéticas, está mi mayor afición, el órgano de tubos y su música. En este blog iré compartiendo las cosas que más interesantes me parezcan (siempre asumiendo un grado de subjetividad) sobre el Rey de los instrumentos. De todas formas, ya advierto que me encanta empezar hablando de una cosa y, relacionando, relacionando, acabar hablando de otra muy distinta (lo que se conoce como "irse por los cerros de Úbeda").
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2 respuestas a Es la economía, estúpidos, o: de la polémica en torno al nuevo órgano de la Parroquia de Benidorm (Alicante). Argumentos a favor de la organería en tiempos de crisis.

  1. Fglez dijo:

    Saludos de nuevo, D Juan Luis, y Felíz Año Nuevo. No me resisto a ponerle 4 letras sobre su esperado artículo; en realidad cualquier artículo suyo sobre este tema es siempre muy bien recibido por lo serio y estudiado de su contenido, esperando siempre el siguiente.
    Coincido plenamente con usted en todos los pronunciamientos que hace sobre el asunto. No hace falta añadir nada; si la iglesia cuenta con capital propio para llevar a cabo la construcción del nuevo instrumento y desea hacerlo, adelante. Nadie mejor que ellos se aplican aquello de que antes es la obligación que la devoción, por lo que saben perfectamente lo que pueden gastar y lo que no; que bastante ha sufrido este país cuando los que mandaban se gastaban lo que no tenían (la gran mayoría de los de abajo, si no teníamos no lo gastábamos), y luego más tarde … “el que venga detrás, que arree”. El caso era encargar cosas. De pagar, ya se vería… La iglesia no tira con pólvora ajena, como esos que han encargado más helipuertos en Barcelona que helicópteros exixtentes hay allí, ó aeropuertos vacíos ú otros edificios con los que no se sabe qué hacer ahora mismo con ellos. Si las necesidades más inmediatas de la iglesia las tiene cubiertas, puede hacer con sus recursos lo que mejor le parezca. Lo que pasa es que los que abren la boca para exigir que ese dinero lo apliquen en lo que más les gustaría a ellos sólo tienen en mente molestar de mala manera, no sé si por envidia, porque a lo mejor les gustaría a ellos manejar ese cotarro, ó por otra causa. La iglesia no solo da de comer a los necesitados, sino que si no les puede enseñar a pescar es porque no la dejan, que no faltará quien se lo eche en cara a pesar de que quien lo haga sea incapaz de hacerlo mejor que ella. Sobran comentarios en cualquier caso. Han de hacer y callar, que a la buena labor el tiempo le da respaldo.

    • Anónimo dijo:

      Por supuesto, a favor del órgano, como de cualquier aspecto de la cultura. La música nos enriquece en todos los sentidos.
      Pienso que las críticas provienen de la ignorancia, y de la pobreza cultural. De no haber disfrutado nunca de la belleza artística de los órganos y de su música. Frente a ignorancia, formación, y dar la posibilidad a todos, con buena música y puertas abiertas, de oír conciertos de órgano.
      Como ejemplo podemos citar la acción de la Universidad de Sevilla cada año en mayo, a través del CICUS (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla), donde ya se ha celebrado el V Ciclo de Conciertos de Órgano, con una buena asistencia de público. La Catedral de Sevilla celebra cada domingo Misa Concierto, con distintos organistas, a la 1, y los ciclos de órgano de Navidad y Semana Santa son abiertos al público. El Ayuntamiento organiza cada año otro ciclo de órgano cuyos conciertos se celebran en distintas iglesias de la ciudad, lo que supone la revisión y puesta a punto de esos bienes patrimoniales, y el trabajo de los organeros.

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